¿Y ahora? ¿Quién podrá socorrernos?

Escrito por
Mirtha Ferrari


Estas palabras, tomadas del programa de televisión infantil "El chapulín colorado", vinieron a mi mente hoy, cuando leía la Biblia.

Pero antes de contarte esto último, permitime decirte, en honor a mis hijos y a modo de disculpa, que tanto ese programa como "El Chavo" estaban censurados en casa. Y los chicos ahora, a modo de broma nos recuerdan que por nuestra culpa, cuando sus amigos, todos ellos de cuarenta y tantos recuerdan alguna frase de estos programas y las dicen, siempre se ríen y se burlan porque ellos no los podían ver.

Bueno, es que los ochenta eran los ochenta, y nosotros en cierta forma estábamos procurando revestir con una armadura los pensamientos de nuestros hijos, para que no sufrieran, pero también para que en sus juegos siguieran disfrutando lo más posible de su niñez.

Vos te dirás a estas alturas: ¿Y qué tiene que ver todo esto? ¿Adónde quiere llegar? Es que justamente leía en la Biblia:

Finalmente, dejen que el gran poder de Cristo les dé las fuerzas necesarias. Protéjanse con la armadura que Dios les ha dado, y así podrán resistir los ataques del diablo. (Efesios 6.10 y 11TLA)‬‬

Este es un tiempo de verdadera zozobra. Como país nos enfrentamos a muchos interrogantes, basados en lo que ya vivimos. Los ¿"Y si...? Se instalaron en el medio de nuestras vidas, debido a todo lo que escuchamos a favor y en contra durante las campañas pre-electorales. Muchas veces con mi esposo nos sentimos "tironeados" porque nos parecía que uno tenía razón, y cuando hablaba el otro también tenía razón. Hay un refrán que dice: "el que se quema con leche, ve la vaca y llora". Y eso es lo que nos pasaba. Y nos sentíamos como sin fuerzas para atravesar una nueva crisis.

¿Y ahora? ¿Cómo será lo que nos espera? Frente a esa pregunta normal, desalentadora que aparece, Dios nuestro Padre que se ocupa de nosotros, y que se nos revela como es, el Todopoderoso, nos recuerda una vez más en su Palabra, que está bien, puede que nos sintamos sin fuerzas para enfrentar lo que sea, ya sea una enfermedad, ya sea problemas económicos, ya sea relaciones interpersonales insatisfactorias, cualquier cosa.

A pesar de todo, Dios nos dice: "Dejá que yo con mi poder te dé lo que necesites. Vos ocupate cada día de ponerte la armadura, (que vendría a ser el chaleco antibalas de nuestra época. ¿Cuándo se usa? Cuando se va a enfrentar una batalla. En este caso la armadura es todo lo que Dios afirma en la Biblia, y nos declara para cuidarnos). No te olvides de que el enemigo no se ve ni se toca. Él y su ejército son muy fuertes, atacan tu alma porque quieren derribarte. Ponete el casco también, para que cuando quieran embestirte con pensamientos de derrota, se imponga mi Palabra, para defenderte y para que puedas confiar en que te pase lo que te pase, mis planes son bendecirte siempre".

¿Y ahora? ¿Quién podrá ayudarnos? ¡DIOS!!! ¡Menos mal!