Papá (segunda parte)
Lucía Salinas

Papá (segunda parte)

En la nota encontrarás el video con el testimonio. El puerto de Río Gallegos contaba, en la década de los 60', con una importante estructura que se ocupaba de transportar carbón. El mismo provenía de Río Turbio al suroeste de la ciudad que en aquel entonces contaba con poco más de 14.000 habitantes. Solo, como ya había transitado la mayor parte de su vida, Papá llegó con sus casi veinte años a ese lugar de trabajo. Los inviernos eran de una blancura que atravesaba los huesos, la estepa patagónica se volvía aún más monocromática. En la tarea ardua de aquel inhóspito lugar al que fue confinado, conoció a Máximo Paredes de unos destacados ojos verdes, de semblante estoico, de pocas palabras igual pero de una gran comprensión sobre la necesidad ajena. No pasó mucho tiempo hasta que lo acogió como si fuera un hijo más. Ese hombre fue utilizado para cambiarle el destino a Papá.

Lucía Salinas
Papá  (primera parte)
Lucía Salinas

Papá (primera parte)

Naty es parecida físicamente a papá, le gusta el silencio tanto como a él y la privacidad, no le gustan las preguntas continuadas y que vayan más allá de los espacios que habilitan. Es decidida como él. Lástima, lo que más me gusta es preguntar. Con papá me unen charlas de cosas tan diversas como impensadas, autos, pesca, la naturaleza, la realidad política, le gusta preguntar, somos ordenados al extremo, podemos identificar a simple vista si nos cambiaron algo de lugar, no nos gusta eso mucho. Finalmente, papá se replicó en nosotros. Marcó rasgos de nuestra personalidad, construyendo algo que cada vez entiendo más, como una identidad familiar, un concepto que nos une pese a los disímiles que puedan ser nuestros caminos. Una unión y un sentido de pertenencia de la que fue despojado cuando apenas era un bebé de pocos meses.

L Lucía Salinas